miércoles, 15 de octubre de 2008

la santa andariega















No puedo evitar acordarme hoy de nuestra santa más universal. De hecho hubo una época en que llegó a competir con el mismo apóstol Santiago para ser patrona de España.

La santa abulense, andariega, reformadora y fundadora, patrona de escritores y poetas. Si no hubiera sido por ella, Juan de Yepes no habría sido San Juan de la Cruz: todo lo más, un santo anónimo. La lectura del Libro de su vida hizo que Edith Stein, mujer única en su época, discípula favorita de Husserl, viera la luz al final del túnel y se convirtiera en Teresa Benedicta de la Cruz, dispuesta a morir en Auschwitz por su pueblo judío.

Hace varios años, mientras visitaba Ávila y sus alrededores, sentí su flechazo. Luego he leído una biografía sobre ella, la de Marcelle Auclair, magnífica en la forma y en el contenido. Y el año pasado, Teresa de Ávila y la España de su tiempo, de Joseph Pérez, un libro que ayuda a entender el personaje y su contexto.

En un día como hoy, para algunos el día en el que se da a conocer el premio Planeta -quien no lo conozca ya a estas horas, dirán los más maliciosos-, en un día otoñal no sólo en el tiempo, preludio de fríos meteorológicos y espirituales en este país, no está mal acabar con la oración de Antonio Machado:

¡Teresa, alma de fuego,
Juan de la Cruz, espíritu de llama,
por aquí hay mucho frío, padres, nuestros
corazoncitos de Jesús se apagan!

lunes, 13 de octubre de 2008

Domingo sin ocaso

Hoy, por azares del calendario, vivimos una prolongación de la fiesta del 12 de octubre, que cayó en domingo. Esto ha servido al menos para no caer en algo muy común a muchos mortales: la melancolía de las tardes dominicales.

El crepúsculo del domingo nos anuncia ya la fatiga del trabajo y la vuelta a la rutina de los días laborables. Por eso en la misa del domingo siempre me ha llamado la atención, y me ha confortado, lo expresado en un Prefacio: "En verdad es justo bendecirte y darte gracias, Padre Santo, fuente de la verdad y de la vida, porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta. Hoy, tu familia, reunida en la escucha de tu palabra y en la comunión del pan único y partido, celebra el memorial del Señor resucitado mientras espera el domingo sin ocaso, en el que la humanidad entera entrará en tu descanso. Entonces contemplaremos tu rostro y alabaremos por siempre tu misericordia. Con esta gozosa esperanza, y unidos a los ángeles y a los santos, cantamos unánimes el himno de tu gloria..." Lo leído anteriormente deja muy claro que el domingo es un día de fiesta, y aunque en la liturgia el motivo es más elevado, siempre que oigo estas palabras no puedo evitar un pensamiento muy humano: no estaría mal que el día siguiente siguiera siendo domingo, que no fuera lunes y no hubiera que levantarse para trabajar.

No hace mucho descubrí que este poso de nostalgia que me dejan siempre las tardes de domingo lo sentía también la pequeña Teresa de Lisieux, que lo expresa de esta forma tan sencilla en el capítulo II de Historia de un alma (es especialmente delicioso este capítulo del libro): "Aquella alegre jornada, que pasaba con tanta rapidez, tenía también su fuerte tinte de melancolía. Recuerdo que mi felicidad era total hasta Completas. Durante esta Hora del Oficio, yo pensaba que el día de descanso se iba a terminar..., que al día siguiente había que volver a empezar la vida normal, a trabajar, a estudiar las lecciones, y mi corazón sentía el destierro de la tierra... y suspiraba por el descanso eterno del cielo, por el domingo sin ocaso de la Patria..." Definitivamente, "la vida normal" no es tan normal, no es nuestro fin.

Bueno, tengo que dejar ya este rincón, dejar todo preparado, ayudar a mi mujer a hacer la cena y acostarme más pronto, que mañana toca bregar en el instituto.

Mañana al menos no será lunes.

sábado, 11 de octubre de 2008

Un hallazgo gozoso

El mes pasado, encontré en el blog de un buen amigo un vídeo de un cantante italiano que, perdonad mi ignorancia, no conocía hasta entonces. Se trataba de Angelo Branduardi y el "Cantico delle creature", basado en el bellísimo poema de San Francisco de Asís. Otro día hablaremos de él. El milagro de Youtube lo hizo posible: descubrí que Branduardi también era el autor de la música de una curiosa serie de la RAI, emitida en la televisión española allá por los 80: "State buoni se potete", sobre la vida de San Felipe Neri. Seguro que más de uno la recuerda, en especial la canción.

Salve

Comienza este blog su andadura por el intrincado laberinto de la red. Aquí podrá encontrar el desocupado y curioso lector reflexiones y comentarios que irán surgiendo al hilo de las vivencias y lecturas de su autor, el cual espera conseguir con el paso del tiempo la destreza y la técnica necesarias para introducirle artificios y pirotecnias informáticas -léase imágenes o música. Incipit vita nova.